Biografía de Luis Cruz Martínez

Luis Cruz Martínez (Villa de Molina, Chile; 5 de agosto de 1866 – † Concepción, Perú; 10 de julio de 1882) militar chileno, subteniente de la 4° compañía del Regimiento Chacabuco y héroe del combate de Concepción.

Fue hijo de Martina Martínez de Franco y de padre desconocido. Su apellido Cruz se lo puso su madre en honor a la madrina del bautismo, llevado a cabo en la Iglesia Parroquial de Molina el 7 de Agosto de 1865 por el Padre Celedonio Gálvez.

Un compañero de aula cuenta de él: “Al estallar la guerra, estudiaba el cuarto año de humanidades en el liceo de este pueblo (Curicó), siendo el alumno más aventajado con que contaba ese establecimiento. Vasta memoria, inteligencia despejada, aunque demasiado tierna, y conducta ejemplar, eran las prendas que auguraban al estudiante un porvenir seguro y un sólido estar a su familia”.

Se unió al regimiento de Curicó, ascendiendo el año 1880 a sargento 2°, grado con el que participó en la Batalla de San Juan y de Miraflores.

Era Cruz a1 comenzar la guerra tan joven que apenas podía alzar su rifle a la altura del hombro, y era de estatura tan pequeña y endeble que cuando comenzó a militar como clase en el regimiento Curico, le dieron sus camaradas humorísticamente el nombre de “el cabo Tachuela”.

En enero de 1882 fue destinado a la 4° compañía al mando de Ignacio Carrera Pinto, los cuales fueron encargados de la guarnición del pueblo de Concepción.

Durante la campaña de la Breña, el Coronel Ejército del Perú Juan Gastó hizo un ataque a la aldea de Concepción. Carrera tenía para enfrentarlo 77 hombres de la 4° compañía del regimiento Chacabuco, con escasa munición (unos cien tiros por hombre), y se encontraban además con él, tres mujeres que seguían a sus esposos.

El día 9 de julio la vanguardia de Gastó, que poseía aproximadamente 300 soldados regulares y un número de indios indeterminado, descendió al pueblo. Carrera Pinto cerro las entradas a la plaza y se defendió en ella, aunque caída la tarde tuvo que replegarse al cuartel.

El combate prosiguió por la noche, y duraría veinte horas hasta el día siguiente.

Aunque con la batalla perdida de antemano, Carrera no se rindió, siguiendo el ejemplo de Arturo Prat Chacón y, según el general Cáceres: “…continuó (el enemigo chileno) defendiéndose con inaudita fiereza…”.

El capitán Ignacio Carrera Pinto murió luchando al amanecer del día 10 de julio. Su puesto lo ocupó el subteniente Luis Cruz Martínez.

Los peruanos lograron incendiar el techo de paja del cuartel al mismo tiempo que lograban abrir sus murallas, por las cuales penetraban. El coronel Estanislao del Canto Arteaga describe así el final de la Batalla:

“como a las nueve de la mañana del día 10, no quedaban sino el teniente Cruz y cuatro soldados que defendían la entrada al recinto del ya quemado cuartel. Se noto a esa que ya habían agotado todas sus municiones, porque no hacían ningún disparo, y entonces algunas voces peruanas, le gritaban : ¡Subteniente Cruz, ríndase hijito, no tiene para que morir! . A los cual el les contestaba: ¡Los chilenos no se rinden jamás! y volviéndose a su tropa les preguntaba: ¿No es verdad muchachos? Los soldados respondieron afirmativamente y entonces el oficial mando a calar bayoneta y se fueron furiosos contra las masas indígenas. Fatigados, tuvieron que rendir su vida, quedando algunos clavados en las lanzas de los salvajes. Al subteniente cruz se le aplico un tiro por la espalda. Refirióme el español que cuando no podían hacerse rendirse al subteniente Cruz, hicieron llegar al cuartel a una jovencita, a quien el oficial saludaba siempre con cariño, para que fuera a rogarle que se rindiera y el oficial la rechazó indignado“. “Los dos últimos soldados que escaparon después de la muerte de Cruz se refugiaron en el atrio de una iglesia y allí se noto que hablaban. Luego se abrocharon el uniforme, se pusieron el barboquejo y se lanzaron sobe la turba para morir rifle en mano”.

El subteniente Cruz fue encontrado en la plaza de Concepción desnudo, con sus manos destrozadas, debido al pertinaz combate sostenido por él a arma blanca. Algunos informes indican tambien que fue brutalmente tratado despues de muerto, en donde incluso se le arranco parte del muslo de una de sus piernas.

El colegio en el cuál estudió en Curicó se llama hoy Liceo Luis Cruz Martínez y data del año 1838 y es el liceo más importante y prestigioso de esa ciudad.

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